De las nevadas a Bill Gates: el impacto de la crisis climática

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Durante décadas, la ciencia ha alertado que el aumento de la temperatura global desencadenaría climas extremos, como son las olas de calor y las de frío con afectaciones graves y letales para las personas, los medios de vida e infraestructuras, y demás seres vivos que habitan el planeta.

Así como el calor extremo genera sequía, desertificación de las tierras y hambruna; las lluvias torrenciales desbordan ríos y otros cuerpos de agua inundando y destruyendo todo, las tormentas de nieve con temperaturas varios grados bajo cero también tienen impactos importantes en la vida de las personas, como cortes eléctricos, daños en tuberías —agua y gas—, accidentes de tránsito e hipotermia en aquellos sin hogar.

Está también el fenómeno conocido como vórtice polar, que es una gran área de baja presión y aire frío que rodea a los dos polos —norte y sur— de la Tierra en los inviernos de cada hemisferio, y que ocurre con regularidad durante el invierno. Sin embargo, en los últimos años se ha exacerbado. Los científicos son cautelosos al indicar si este fenómeno está o no relacionado con la crisis climática.

Katharine Hayhoe, científica del clima e investigadora del Texas Tech Climate Center, dijo al diario estadunidense The New York Times que el hecho de que “los patrones climáticos que envían aire helado desde el vórtice polar y se hunde hasta la costa del Golfo (EU) podrían, al igual que otras formas de clima extremo, estar vinculados con el calentamiento global” y, por ello, ha preferido llamarlo como “extrañeza global”.

Este vórtice polar seguirá teniendo bajo la nieve y el aire helado a EU y los estados norteños de México por unos días más.

Hace casi un mes, tormentas de nieve cayeron sobre gran parte de Europa y la capital española, Madrid, quedó sorpresivamente bajo el manto blanco. La semana pasada, países del norte del continente, como Bélgica, Reino Unido, Dinamarca y Alemania otra vez fueron golpeados por la nieve y temperaturas de 20 grados centígrados o más bajo cero.

Así, la inestabilidad climática y los patrones de actividad cada vez más erráticos y desiguales de un vórtice polar contribuyen a un aumento de temperaturas inusuales y extremas en América del Norte, Europa y Asia.

Diversas investigaciones, incluidas las del panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), han señalado que en el Ártico se observa un calentamiento mucho más rápido, incluso que la Antártida, y ello está relacionado con inviernos congelantes y olas de calor extremas en el verano.

Quizá resulte extraño o poco entendible que un mundo más caliente sea capaz de generar olas de frío congelante. ¡Vaya paradoja del clima!

Y, quizá también, eso dé pie a que los negacionistas del cambio climático den rienda suelta a su imaginación e ignorancia y pidan “un poco del calentamiento global, pues se están helando”.

Si las tormentas de nieve provocadas por el vórtice polar rebasaron a las autoridades estadunidenses, que están familiarizadas con sus impactos, no es de extrañar que a las mexicanas las haya tomado por sorpresa y les haya generado caos. De ahí la urgencia de instrumentar planes de adaptación, gestión y prevención de riesgos climáticos.

Aunque para el fundador de Microsoft y filántropo, Bill Gates, la adaptación al cambio climático es demasiado tarde y será difícil de resolver.

Con motivo del lanzamiento de su más reciente libro, How to Avoid a Climate Disaster: The Solutions We Have and the Breakthroughs We Need (Cómo evitar un desastre climático: las soluciones que ya tenemos y los avances que aún necesitamos), en entrevistas con el diario español El País y la agencia Reuters, aseguró que los impactos del cambio climático serán mucho peores que los efectos de la pandemia de covid-19 si la humanidad no consigue reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2050.

Para Gates, no sólo es reducir el consumo de la electricidad o señalar al sector transporte como uno de los culpables, sino que no se ha volteado a ver que la fabricación de los insumos para la construcción, como el acero y el cemento, representan un tercio de las emisiones mundiales de GEI.

Por ello, le apuesta a la innovación y a la generación de energía nuclear a través de su empresa TerraPower, pero no a la que hoy se produce, sino a una que pueda almacenarse sin necesidad de fusión ni fisión nuclear y sin la operación humana.

Y si prospera este desarrollo de Gates, entonces quizá una tormenta de nieve no dejaría sin electricidad a millones como ha ocurrido estos días en EU y México.

Esto deja un aprendizaje, si no se invierte en ciencia, tecnología e innovación, los humanos quedarán, irremediablemente, a expensas de los golpes climáticos.

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