El camino a la superinteligencia, una alerta a la humanidad

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El desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial, el internet de las cosas y las plataformas digitales han modificado los patrones laborales, la dinámica de comunicación e incluso han transformado la vida social, lo que constituye un hito en la historia de la humanidad.

Es tiempo de prestar más atención al proceso evolutivo de la inteligencia artificial, y aunque no sabemos a ciencia cierta cuándo esta podría superar al cerebro humano, en la actualidad es inminente el impacto directo que tiene en la producción laboral –son 10 millones de robots que habitan en el mundo-, económica y la sociedad en su conjunto. Se prevé que para el año 2025, los ingresos en el mundo por este concepto alcancen los 105.8 mil millones de dólares -Táctica Consultora-, por eso, países como China están invirtiendo 130 mil millones de euros.

Pero, ¿cuáles son los límites de la razón y la humanidad? Por fortuna, los seres humanos seguimos siendo la especie dominante. Al día de hoy no existe ningún estudio tangible y mucho menos alguna máquina o computadora que demuestre tener una inteligencia igual o superior a la nuestra. Aunque ya estamos siendo superados en tareas muy específicas. ¿Logrará la inteligencia artificial crear una superinteligencia?

En la actualidad existe el dilema de quienes piensan que jamás crearemos superinteligencia y, por otro lado, aquellos que la consideran una realidad muy próxima. Sin embargo, el debate entre los filósofos se centra en la falta de consciencia de las máquinas. Nuestro cerebro tiene la capacidad de desarrollar experiencias subjetivas y sensaciones, lo cual hasta hoy ha sido imposible de replicar en las máquinas. Si es difícil crear conciencia en nuestra población, ¿qué tan complicado sería crearla en una máquina?

Es importante prestar atención a distintas voces, para los filósofos Nick Bostrom y David Deutche, el problema va más allá de neurofisiología o tecnología, más bien es una cuestión filosófica, de ética en el perfeccionamiento del ser humano y del posible riesgo que corre la humanidad por el surgimiento de mentes mecánicas prodigiosas capaces de convertirse en dictadores inmortales.

Al final, no se trata de estar en una constante transformación tecnológica; se trata de cambiar el chip de la gente, pensar diferente y ser mejores. Para lograrlo, tendremos que adoptar y utilizar todo tipo de tecnologías amigables, son el eje transversal de todo desarrollo. Según la firma McKinsey, en México y Sinaloa podríamos crecer económicamente al doble si alcanzáramos una madurez digital, es decir, aumentáramos la productividad, desarrolláramos nuevas empresas y detonáramos una industria tecnológica. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. ¡A disfrutar la vida!


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