Jan Hendrix recupera con arte paraísos perdidos

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 “Todo 2020 me dediqué a hacer maquetas, bocetos, dibujos. Ha sido un año de buscar antidepresivos creativos, una especie de resistencia”, dijo Jan Hendrix, artista visual. Fotoarte: Erick Zepeda
Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO.

Hay una especie de paisaje que te habla, que te cuenta historias”, comenta el artista visual Jan Hendrix (1949), en cuya obra transforma el mundo vegetal, las hojas, los árboles y las plantas, en explosiones de tinta y plata.

Siempre hablo de la memoria que está encapsulada en determinado lugar”, afirma en entrevista el creador de origen holandés, afincado en México desde 1978, que acaba de publicar el libro Paradise Lost (Kew Publishing), que surge a partir de la exposición homónima montada en la Galería de Arte Botánico Shirley Sherwood, en el Royal Botanic Garden de Kew, en Londres, hasta el próximo 21 de marzo.

La muestra, explica, es un “informe visual” de sus múltiples estancias en la zona de la Bahía de Botánica de Kamay, en Nueva Gales del Sur (Australia), durante 20 años.

Admito que tengo una fascinación por el lugar. Pude hacer una residencia que me permitió indagar más. Y poco a poco se empezó a tejer una narrativa no tan lineal, diferentes formas de mirar lo mismo. Son pequeñas narraciones, cada una con un carácter propio”, agrega.

Aquí, los ingleses llegaron en 1770 e hicieron la primera recolección de plantas. Hoy en día ya no existe, porque es un suburbio de Sidney y lo tomaron para hacer un aeropuerto, como nuestro Lago de Texcoco.

Han pasado 250 años desde que los ingleses hallaron un lugar prístino con una naturaleza muy fuerte, y ahora sólo queda cinco por ciento de esa vida natural. El resto ha sido tomado por nuestro afán de poseerlo todo y echarlo a perder”, lamenta.

El material histórico recogido por Hendrix fue el punto de partida para la creación de las obras que integran Paradise lost (Paraíso perdido), su primera exposición individual en Reino Unido.

Entre las obras expuestas, y que aparecen en el libro, se encuentra un tapiz monocromático que evoca la textura dinámica y la belleza de un paisaje australiano amenazado por un incendio forestal que asoló la región en 2019.

 

Destacan, además, un pabellón con espejos y un intrincado detalle metálico inspirado en dos especies de plantas que crecen en la Bahía de Kamay; una serie de serigrafías sobre lámina de plata, placas de esmalte y una obra de imagen en movimiento creada por el cineasta Michael Leggett, en colaboración con Hendrix.

El volumen en pasta dura incluye textos del artista y ensayos sobre su trabajo de Dawn Ades, Deborah Ely y Michael Leggett.

El autor de libros de artista, escenografías, fachadas de edificios, instalaciones de esmalte, vidrio grabado, pinturas y el techo del Centro Cultural Bella Época indica que la observación y el análisis han sido su método de acercarse a la naturaleza.

Cada vez me fijo más en los pequeños detalles que en el paisaje total y, desde este material, construyo una mirada amplia. Me gusta tomar elementos pequeños y con esto crear un ambiente más inclusivo y grande”, detalla.

El artista admite que no ha habido mucha evolución en el tratamiento que le da a las texturas y al alto contraste. “Es un método de trabajo que cada vez se vuelve más cómodo para mí y no lo suelto; es un método comprobado, pero que tiene suficientes variantes para seguirlo afinando y mejorando”.

Dice que ha tratado de incorporar a su caja de herramientas elementos como la palabra del poeta, una composición musical o un diseño arquitectónico. “Son maneras de mirar a la naturaleza. Me concentro en pocos lugares, Oaxaca, Australia, Lanzarote, la selva lacandona. Éstos se vuelven una especie de laboratorio para realizar un trabajo de campo e investigar diferentes temas”.

Hendrix lamenta que, debido a la pandemia, Paradise Lost no haya podido ser vista por 2.5 millones de personas que visitan cada año los Jardines de Kew, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003.

Por eso el libro es muy importante. La muestra estuvo abierta un mes y temo que llegará a su fin sin que reabran el espacio. Pero ya estamos viendo a dónde viajará, para compensar esto. Y estamos en pláticas para traerla a México”, señala.

 


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