La ley de dualidad

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También llamada ley de polaridad, o ley de los contrarios, dice que: todo lo existente en el universo tiene un opuesto, todas las cosas manifestadas tienen dos aspectos, dos polos, dos contrarios. Los pares de opuestos existen en todas partes. Donde encontremos una cosa, encontraremos también su opuesta. Tan es así que para que una cosa o ser sea perceptible, se necesita un contraste, una variación, un opuesto.

Así, el mundo está impregnado de esos dos aspectos; positivo y negativo; bueno y malo; caliente y frío; alto y bajo; blanco y negro; luz y oscuridad; activo y pasivo; derecho e izquierdo; grande y pequeño; duro y blando; principio y fin; hombre y mujer; cuerpo y alma; verdad y mentira; vida y muerte; éxito y fracaso; interior y exterior; placer y dolor; amor y odio; valor y miedo; alegría y tristeza; salud y enfermedad. La filosofía china los refiere como el ying y el yang.

Lo interesante a reflexionar en esta ley es que dichos opuestos, en realidad, son solo diferentes grados, distintos puntos de lo mismo, por eso me parece más exacto el nombre de ley de dualidad, porque ambos supuestamente opuestos, son solo parte de la dualidad presente en cualquier momento y en cualquier cosa. Por ejemplo, nosotros podemos decir que el agua está caliente a 35 grados, pero es muy fría si queremos cocinar algo con ella; podemos decir que es alta una persona que mide 1.80, pero cuando la comparamos con los basquetbolistas de 2 metros y más, resulta que es baja. La misma situación existe en todos los casos, no existe lo opuesto, sino que es solo un diferente grado de lo mismo. Todo es relativo y parte de lo mismo. Entendiendo esto, podremos ubicarnos mejor, y aprovecharlo para nuestra tranquilidad y felicidad. 


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