Los pasos de Biden y los pasos de AMLO

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Hemos sostenido, con argumentos, que la política exterior de la 4T ha sido de palos de ciego. Y con ésta, la política interméstica —aquella que se dirige a EU— ha sido errática, de falta de racionalidad y de visión estratégica. En el inter, y a pocos días de haber tomado el poder, Biden ya cuenta con un esquema y un equipo ordenadamente armados, que están mandando ágilmente el mensaje de que EU “está de regreso” y dispuesto a reinsertarse en el complejo mundo multilateral del que Trump se retiró violentamente. Esto es una buena noticia para el mundo y para los estadunidenses, aunque no tan buena para otros actores internacionales. Veamos.

Es sabido que una estrategia multilateralista es el mejor instrumento para la resolución de conflictos, así como la mejor vía para consolidar o alcanzar sistemas democráticos más plenos y economías más balanceadas. En suma, el multilateralismo es el mejor antídoto frente al conflicto y el desorden que el autoritarismo provoca. No es sorpresa, en este sentido, que Biden quiera poner orden en esta zona crítica de la política, toda vez que su antecesor impuso la autocracia como estilo y forma de conducir los destinos de EU. Lo dijo así: los valores democráticos estadunidenses “han estado bajo intensa presión en años recientes, empujados hasta el precipicio en las últimas semanas” y confió en que el pueblo de EU saldrá fortalecido. El reto central, dijo Biden, es enfrentar “este nuevo momento de autoritarismo, incluyendo las crecientes ambiciones de China y la determinación de Rusia para dañar e irrumpir en nuestra democracia”. Las referencias específicas son reveladoras, pero también constituyen una advertencia para aquellos países en donde se intenta imponer un autoritarismo populista que disminuya la energía de la democracia institucional y produzca riesgo de explosiones sociales que alteren el orden global o regional. En este sentido, Biden anunció interesantemente que estaría convocando próximamente a una Cumbre de la Democracia para instar a las naciones del mundo a “defender la democracia globalmente”. Otra prioridad en este esfuerzo razonado de recuperar “la posición de liderazgo” en el sistema global es el cambio climático y la decisión de Biden de ordenar el regreso de EU al Acuerdo de París. La acción inmediata que el presidente estadunidense está proponiendo es la organización de una cumbre sobre la crisis del cambio climático, a llevarse a cabo el próximo Día de la Tierra, el 22 de abril. Asimismo, Biden anunció el reingreso de EU a la OMS, con lo cual se espera una cooperación estrecha con miras a contener la pandemia que azota al mundo.

En el tema migratorio, Biden se propone reinstalar el programa de admisión de refugiados que, de 125 mil, Trump degradó al nivel más bajo de su historia, al dejarlo en 15 mil solamente. Hay, además, una propuesta y orden ejecutiva que mandata la reunificación familiar de aquellos niños y padres que se perdieron de vista entre sí a partir de las medidas salvajemente coercitivas del trumpismo. A lo cual hay que agregar la iniciativa de Washington por regularizar a los casi un millón de dreamers que, a través de DACA, ya habían sido incorporados como sujetos con derecho de residencia desde los tiempos de Obama. Esto puede dar pie al inicio de una reforma migratoria integral que podría regularizar a más de seis millones de indocumentados, de los cuales el 90% son mexicanos. En lo militar, Biden se enfrenta a los desafíos de Irán (Pacto Nuclear), Corea del Norte (proliferación) y Rusia, con quien acaba de expirar el acuerdo nuclear, el cual tendrá que renegociarse. A todo esto, las fuerzas militares rusas están metidas de lleno en Siria, Libia, varios países de África y Venezuela. A este respecto destaca la instrucción a Antony Blinken, el secretario de Estado, de hacer una evaluación global de la presencia militar estadunidense, con lo cual congeló en forma temporal la orden del retiro de tropas de Alemania que Trump había dado, todo lo cual significa un guiño a los aliados de la OTAN, que esperan con ansias la plena reincorporación de Washington al concierto de las naciones. ¿Cómo le irá a México con esta ambiciosa agenda?

Me concretaré a referirme al para Biden caro tema de la democracia, citando unas líneas de un artículo propio en este espacio, de junio de 2020 (Cuidado con Biden): “más importante aún, (Biden) presionará en la agenda democrática mexicana, que hoy en día gira más hacia la autocracia que a la democracia. Y esto puede bien ser una buena noticia de la cual dependerán buena parte de los acontecimientos políticos con miras al 2021. Con Biden en la presidencia de EU, AMLO tendrá que cuidarse, más aún si la fuerza con la que llegue a la Casa Blanca el demócrata, legitime una nueva propuesta progresista y democratizadora ante la cual, la de Morena, no sólo se debilitaría, sino también se desnudaría. Aguas con Biden”.

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