Teletrabajo

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La suspensión de actividades laborales presenciales, el confinamiento dentro de los hogares y las restricciones de movilidad generadas por la necesidad de detener los contagios de covid-19 han acelerado los cambios sociales.

Autores como Yuval Noah Harari o Andrés Oppenheimer pronosticaban el fin de muchas ocupaciones y oficios tradicionales para ser sustituidos por el uso de las tecnologías y esta contingencia sanitaria vino a acelerar ese proceso.

Las medidas extremas que se han tenido que tomar en el mundo han generado muchos cambios en materia laboral con la intención de mantener el funcionamiento de las economías de las naciones; de las más importantes es la implementación del teletrabajo.

El universo laboral y el educativo se han visto obligados a subsistir mediante la rápida transformación de las actividades virtuales a través de herramientas tecnológicas y del internet, originando sorprendentes resultados y, con ello, exigiendo que el derecho laboral innove para ofrecer certeza ante la situación real.

El pasado 11 de enero se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma al artículo 311 de la Ley Federal del Trabajo, así como, la adición del capítulo XII bis en materia de teletrabajo.

Se intenta regular el denominado teletrabajo, que es una forma de organización laboral subordinada, en la cual el desempeño de actividades remuneradas se realiza en lugares distintos al establecimiento propiedad del patrón, sin que se requiera la presencia física de la persona trabajadora en dicho centro de trabajo.

Se utilizan —de manera primordial— las tecnologías de la información y comunicación para el contacto y mando entre la persona trabajadora y el patrón y, a su vez, con los demás integrantes de la actividad laboral o comercial de que se trate.

La Facultad de Derecho de la UNAM, a través de su Claustro de Doctores, organizó el Primer Congreso Internacional de Derecho del Trabajo y Seguridad Social intitulado El Teletrabajo en la crisis sanitaria mundial, donde se analizaron distintos tópicos en ocho ponencias desarrolladas por connotados especialistas de México y de Latinoamérica.

Se estudió esta nueva modalidad laboral que plantea diferentes obligaciones para las empresas, como proporcionar los equipos necesarios para el teletrabajo y asumir los costos derivados de los servicios, pudiendo ser el de telecomunicación y la parte proporcional de la electricidad.

Por su parte, los trabajadores deberán asumir como responsabilidades tener cuidado en la guarda y conservación de los equipos que reciban por parte del patrón, así como informar de forma oportuna sobre los costos pactados para el uso de los servicios de telecomunicaciones y consumo de electricidad, aunque la reforma no deja en claro si será en especie o en efectivo, así como tampoco la manera en que se realizará dicho pago a los trabajadores ni cómo se comprobará ante las autoridades fiscales.

Dentro de otros retos advertidos por los especialistas están las modificaciones a los contratos colectivos de trabajo y definir la manera en la que se proporcionen, instalen y se dé mantenimiento a los equipos de cómputo.

Resulta también un tema muy sensible el derecho a la desconexión de las personas y las condiciones para fijar el término de la jornada laboral. En estos meses se ha perdido la noción del tiempo y a cualquier hora y día se requiere la atención de los teletrabajadores, que han visto en riesgo de vulnerabilidad su derecho a la privacidad.

Como Corolario la definición del doctor José Dávalos Morales: “El trabajo dignifica al ser humano, es reflejo de la persona; por esta razón el trabajo ha de respetarse en todas sus modalidades”.

 

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